Los sensores de movimiento son una herramienta clave en la domótica para mejorar la seguridad del hogar y optimizar el consumo energético. Una instalación estratégica puede reducir el gasto eléctrico y aumentar la protección contra intrusos. En esta guía, aprenderás dónde colocar sensores de movimiento para obtener el máximo beneficio.
1. Entradas principales y pasillos
Las puertas de acceso y pasillos conectores son puntos ideales para sensores de movimiento. Esto permite activar luces automáticas al ingresar y alertar en caso de intrusos.

2. Garaje y cocheras
Colocar un sensor de movimiento en el garaje activa la iluminación al llegar en el coche, mejorando la visibilidad sin necesidad de interruptores manuales. Además, ayuda a detectar accesos no autorizados.

3. Escaleras y zonas de paso
Las escaleras y pasillos oscuros pueden ser peligrosos. Los sensores permiten encender las luces cuando alguien sube o baja, mejorando la seguridad y reduciendo el consumo innecesario de electricidad.

4. Baños y cocinas
En baños y cocinas, los sensores son ideales para activar luces de noche sin necesidad de interruptores. Esto es especialmente útil para niños y personas mayores.

5. Jardines y áreas exteriores
Ubicar sensores en patios y jardines disuade a intrusos y ahorra energía al encender luces solo cuando es necesario. Es recomendable combinarlos con cámaras de seguridad.

6. Oficinas y salas de reuniones
En el ámbito empresarial, los sensores de movimiento permiten reducir el consumo energético apagando las luces cuando no hay actividad en una sala de reuniones o una oficina.

Conclusión
La ubicación estratégica de sensores de movimiento no solo mejora la seguridad del hogar, sino que también optimiza el consumo de energía. Al instalarlos en entradas, pasillos, escaleras, baños y exteriores, puedes disfrutar de un hogar más inteligente y eficiente.
